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El ayuntamiento de Dawsonville promueve la destilación

Destiladores de whisky blanco (Moonshine, el licor ilegal de la época de la Ley Seca) están empezando a trabajar de forma legal en una pequeña ciudad del norte de Georgia, Dawsonville, cerca de donde durante décadas los contrabandistas se han escondido para burlar la ley.

Aunque cueste creerlo, todavía hay muchas destilerías ilegales en Estados Unidos, generalmente al sur del país, pero esta es la primera vez que un ayuntamiento ha decidido promover la legalización de una de ellas. Esto se explica, en parte, por el creciente interés de los norteamericanos por los productos destilados o fermentados de producción artesanal y por la grave crisis económica que atraviesa Estados Unidos.

Todavía hay muchas destilerías ilegales en Estados Unidos

Los fabricantes whisky blanco y los funcionarios municipales dicen que la legalización ayudará a preservar una forma de vida tradicional en Dawsonville. Y es que este pequeño pueblo de no más de 500 habitantes fue, una vez, la capital mundial del alcohol ilegal (y gracias a esta actividad, Dawsonville es la ciudad que más campeones de NASCAR ha visto nacer).

Ahora el olor a maíz y a alcohol impregnan de nuevo los cuatro costados de Dawsonville. El alcalde y los funcionarios dicen estar satisfechos con la decisión de ceder un espacio a los destiladores «debemos ayudar a nuestros ciudadanos a superar sus dificultades, y hacer destilados siempre se nos ha dado bien«, comenta uno de los funcionarios.

No teniamos mucho dinero y las ventas de Moonshine marcaban la diferencia entre tener o no regalos de Navidad

Fuera del ayuntamiento hay aparcados multitud de coches viejos de las décadas 1930 y 1940.  Los contrabandistas solían comprar coches rápidos para poder huir de la ley y fue gracias a estas habilidades que Dawsonville vio nacer a multitud de campeones de la NASCAR que anteriormente se habían dedicado a ocupaciones menos legales.

Hoy en día los coches ya circulan con más tranquilidad y Dawsonville ha pasado a ser un bonito y tranquilo pueblo agrícola. Uno de los destiladores recuerda como era la vida entonces: «No teniamos mucho dinero y las ventas de Moonshine marcaban la diferencia entre tener o no regalos de Navidad«.

Además de los ingresos derivados de los impuestos sobre el alcohol, el alcalde de Dawsonville también pretende convertir al pueblo en un importante punto turístico: «Hay muchos jóvenes interesados en el mundo de la destilación artesanal, y los pueblos de la ruta del contrabando deberíamos unirnos para mantener viva esa parte de nuestra historia«.

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