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Sabor e historia de Suntory con Tatsuya Minagawa

Como os adelantábamos en las primeras impresiones de Whisky Live Barcelona, uno de los talleres de los que pudimos disfrutar fue la Master Class de Tatsuya Minagawa, el Brand Ambassador de Suntory en Europa. Minagawa es un experto bartender y whisky sommelier que a sus 20 años se enamoró del whisky y viajó a Escocia a aprender más sobre él. Desde entonces, se ha convertido en un experto, y ahora viaja por Europa explicando las virtudes del whisky japonés.

Por eso desde el primer momento, su Master Class era una cita obligada dentro de Whisky Live. Empezó el taller invitándonos a probar el Hibiki de 12 años, un blended que huele a ciruelas, miel, vainilla y, sobretodo, a piña. En boca el whisky es dulce, suave y fácil de beber, y muy fresco gracias a su sabor afrutado. Mientras disfrutábamos de este whisky, Minagawa explicó como se fundó Suntory, gracias a Shinjiro Torii, que añadió a su nombre la palabra sol («sun» en inglés, que es el símbolo de la bandera japonesa) para crear su marca o, explicado matemáticamente: sun + torii = suntory.

En 1929, Suntory creo  su primer whisky, el Suntory White Label, aunque era demasiado ahumado y comprobaron que los japoneses no estaban preparados para ese tipo de whisky

Pero para producir un buen whisky, Torii buscó ayuda en Escocia para encontrar al Master Blender perfecto para que fuera a Japón a colaborar con ellos. Allí descubrió que la persona más adecuada estaba ya en Japón. Era Masataka Taketsuru, el primer japonés en viajar a Escocia para aprender sobre whisky y el que luego fue considerado padre del whisky japonés por fundar la primera destilería del país. En 1929, Suntory creo  su primer whisky, el Suntory White Label, aunque era demasiado ahumado y comprobaron que los japoneses no estaban preparados para ese tipo de whisky. Por eso en 1937 lanzaron Kakubin, un whisky más suave y amable, y poco ahumado, que triunfó mucho más en el país asiático.

Continuamos la Master Class degustando un Yamazaki de 12 años. Este single malt está envejecido en barricas de cerezo americano y barricas de roble japonés, lo que le da un agradable y prolongado final con regusto afrutado y con toques de madera. Es un whisky que en nariz huele a madera de cedro, a manzanas y piel de naranja con un toque de miel. En el paladar sabe a madera especiada, a mermelada de naranja y miel. Después del Yamazaki, procedimos a probar el Hakushu, un whisky muy ahumado que envejece en barricas pequeñas. Este whisky es dorado, y en la nariz huele a peras con un toque de limón y humo. En el paladar es afrutado y dulce, con toques de roble ahumado, y muy complejo. Su final es prolongado y agradable.

Mientras Minagawa nos explicaba la importancia que tienen el agua y los alambiques en el proceso de destilación, disfrutamos de un Hibiki de 17 años. Este blended de color ámbar huele a plátano y crema de vainilla con un toque cítrico, pero en el paladar lo que más notamos es el plátano y la vainilla, además de crema de mantequilla y caramelo. El final del Hibiki de 17 años es dulce y aterciopelado. Finalizamos el taller con el Yamazaki de 18 años, un single malt dorado que en la nariz es rico en cereza y pasas, con un toque de chocolate y café. El paladar se llena de chocolate negro, ron, pasas y un toque de café, que le da un pequeño toque amargo. Su final es perfecto: largo, rico y oscuro, sabe a roble europeo. Un whisky ideal para una tarde de invierno.

Como reza la propia marca, Suntory es el reflejo del whisky sutil, refinado pero aún así, complejo. Y desde Todowhisky nos alegramos de haber presenciado este gran taller a cargo de Minagawa.

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