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Cuando la realidad supera a la ficción

Hace apenas un mes se estrenaba en irlanda la última película de Ken Loach “The Angel’s share”, una comedia agridulce en la que un joven sale de prisión y en la búsqueda por una nueva y mejor vida, planea con sus amigos crear una destilería de whisky. Mientras se desarrolla esta historia, los protagonistas deciden robar una botella que se va a subastar, el Malt Mill de la destilería Lagavulin.

La única botella que se conoce de Malt Mill apareció en la destilería Lagavulin

Podríamos hacer una crítica sobre la película y sobre la descripción que hace del mundo del whisky, pero lo realmente interesante de esta película es que se ha hecho realidad. La única botella que se conoce de Malt Mill apareció en la destilería Lagavulin a finales de mes, cuando todos la daban ya por desaparecida. Y ha aparecido 50 años más tarde de su producción, creando un gran revuelo ya no sólo por la película, sino porque esta botella de whisky de 1962 pertenece a la última producción de Malt Mill.

Es curioso como año tras año la botella ha ido pasando de mano en mano y no ha sido hasta ahora, gracias a la producción del film, que ha salido a la luz. Charles Maclean, uno de los reporteros de whisky más importantes del mundo, que además aparece en la película, comenta que “esta botella no tiene precio. Malt Mill es legendario, e incluso muchos lo consideran el santo grial.”.

Rebecca O’Brien, productora de la película piensa que es maravilloso saber que esta botella ha pasado de las manos de un director de destilería a otro durante estos 50 años, que “en la película imaginamos una subasta de un barril de Malt Mill precisamente porque todo el mundo decía lo difícil que sería encontrar uno, y ahora Malt Mill se ha redescubierto”. Esta botella salió a la luz precisamente porque la directora de la destilería Lagavulin oyó algo de la película y la mostró después de guardarla durante años en algún lugar secreto, como hizo en su momento su predecesor.

Cabe decir que la destilería Malt Mill no era una de las más conocidas antes de la aparición del film, aunque tiene un pasado interesante. En 1907 Sir Peter Mackie decidió crear un whisky como Laphroaig tras dejar de trabajar en la destilería como agente de ventas. Un año más tarde empezaba a producir un whisky no idéntico pero que continuó su producción hasta en 1962, cuando la compró Lagavulin. Hoy en día, el edificio de Malt Mill es la recepción de la destilería Lagavulin, y esta botella propiedad de la actual directora de la destilería es de la última producción.

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