Historia

Los siglos XVI y XVII – De medicamento a alimento

Durante los siglos XVI y XVII podemos decir que la historia del whisky se centra, casi en toda su totalidad, en Escocia. Según parece, los entusiastas ciudadanos de aquellas latitudes acogieron con auténtico furor religioso el proceso de la destilación de la cebada y, aunque si bien es cierto que existía un decreto real que limitaba la producción de la Uisge Beatha al gremio de barberos-cirujanos, ningún agricultor escocés pareció respetarla; de hecho, y como veremos en sucesivos artículos, la historia del whisky parece ser la del legislador contra el destilador.

En Escocia que se constataron épocas de hambruna por falta de grano (y en consecuencia, pan) a la vez que elevadas producciones de licor.

Tras la disolución de los monasterios en Escocia y Inglaterra entre 1536 y 1540, los monjes católicos se diseminaron por el campo, enseñando los secretos de la destilación a unos campesinos que por aquel entonces elaboraban un whisky algo rudo. El intercambio de ideas, ciencia y saber permitió a los campesinos «refinar» su brebaje casero. Con un whisky más adecuado para comerciar y con cada cabeza de familia destilando cebada, no tardó en generalizarse el consumo de nuestra bebida favorita.

Por norma general durante los siglos XVI y XVII se destila entre dos y tres veces aunque si la cebada o el grano eran de muy mala calidad no tenían ningún reparo en destilar hasta cuatro veces o más. Se llega a destilar tanto que, como no, el cuerpo del bebedor empieza a sufrir las consecuencias. Alarmadas, las autoridades escocesas reaccionan. Es tal la pasión del whsiky en Escocia que se constatan épocas de hambruna por falta de grano (y en consecuencia, pan) a la vez que elevadas producciones de licor.

El Parlamento escocés llega hasta a prohibir, en 1579, la fabricación de Uisge Beatha a todo ciudadano (excepto a los Lords y gentilombres), quienes pueden destilar «para consumo propio y para el de sus huéspedes».

Sin embargo poco después, en el catálogo de exportaciones del Parlamento escocés de 1655, el Aqua vitae cambió de categoría pasando de considerarse «medicamento» a ser catalogado como «producto alimentario de uso corriente», estando al mismo nivel que la carne o la leche.

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