Whisky Galore (1949, Alexander Mackendrick)

Whisky Galore está basada en el libro del mismo nombre de Compton MacKenzie, que a su vez se basa en una historia real del robo de varios miles de cajas de whisky de un barco naufragado, justo enfrente de la costa de Escocia.

La película se basa en una historia real del robo de varios miles de cajas de whisky de un barco naufragado.

En 1941, los vecinos de un pueblo escocés, llamado Eriskay, saquearon de un barco naufragado, con el cargamento de whisky de un oficial, después de acabarse el de su pueblo, debido al racionamiento de la guerra. Con el tiempo, muchos de los hombres acusados ​​de hurto de la carga de los barcos fueron sometidos a juicio, condenados y recibieron castigos de varias semanas en la cárcel. La película, sin embargo, se establece más adelante, en 1943 para ser exactos, y de acuerdo con la renuncia al principio, sólo estaba vagamente inspirado en los acontecimientos de 1941, por lo que no hay que tener muy en cuenta la evracidad del film, aunque creo que vale la pena ponerlo aquí.

Cartel de Whisky GalorePara empezar, creo que no hay una trama argumental en sí, sino una colección de sub-tramas que todas ellas relacionadas con el saqueo de la embarcación del barco naufragado. El capitán Paul Waggett (Basil Radford), que vendria a ser el protagonista, es un comandante inglés de la Guardia Nacional local, y está decidido a detener a los escoceses que han robado el cargamento. Otros argumentos secundarios notables incluyen al sargento inglés Odd (Bruce Seton) o Peggy (Joan Greenwood), la hija del comerciante José Macroon (Wylie Watson). Mientras tanto, la otra hija de Macroon, Catriona (Gabrielle Blunt), acaba de comprometerse sin demasiadas ganas con George Campbell (Gordon Jackson), que vive bajo el yugo de su dominante madre (Jean Cadell).

Eso es lo que hay más o menos respecto a la trama de la película. Whisky Galore está lejos de ser la comedia más divertida de la década de 1940 y 1950, pero consigue sacarte alguna carcajada y tiene escenas que verdaderamente valen la pena. Si hay fallas en la película, son defectos que sólo se ven en retrospectiva.  No creo que se pueda culpar a la película de la visión estereotipada de los escoceses, ya que era muy extendida en los medios de comunicación de la época.

Whisky Galore está lejos de ser la comedia más divertida de la década de 1940 y 1950, pero consigue sacarte alguna carcajada.

Lo que me impresionó más es lo competente que resulta la película en el aspecto técnico, sobre todo teniendo en cuenta que los efectos especiales no eran tan sofisticados, en la década de 1940, como lo son hoy. Por ejemplo, cuando el barco naufraga, los aldeanos escoceses acuden al saqueo de whisky mediante pequeños botes. Al final, el barco entero empieza a volcar como si fuera una de las pequeñas barcas de remo. Todavía no tengo idea de cómo se logró este efecto.

Aunque sea noche cerrada, el sol siempre va a reflejarse en la superficie del agua., que es digno de elogio. Aunque, dicho esto, la película abusa de un efecto epsecial concreto llamado “hacer de la noche el día”, que es la técnica cinematográfica de la utilización de un filtro de lente oscuro, o rechazar la exposición de la cámara, para simular el día como si fuera la noche. Por desgracia, no parece natural, ya que esta técnica es utilizada para casi todas las escenas que ocurren de noche. Esto es un obstáculo enorme si se tiene en cuenta que gran parte de la historia ocurre o cerca o en el mar, lo que significa que, aunque sea noche cerrada, el sol siempre va a reflejarse en la superficie del agua.

Sólo menciono estos pequeños inconvenientes, porque pese a todo se trata de una película divertida, con un humor muy dulce. Es cierto que  ciertamente no está en el nivel de los clásicos publicados por el mismo estudio más adelante, como The Ladykillers o The Lavender Hill Mob. Además, mientras que las películas de la productora Ealing suelen ser tener tintes negros, en términos de humor, esta obra tiene más bien un humor pícaro, por así decirlo. La mayoría de las bromas giran en torno a escondidas cajas de whisky delante de las narices de la ley. Ligera y de maneras justas, pero divertida.

En conclusión, podrías hacer cosas mucho peores con tu dinero que alquilar o comprarte ésta película, representa una buena introduccion a las películas de Ealing Studios de comedia y, lo que nos interesa ¡trata de whisky!. Es divertido, inteligente, y en una hora y media es bastante rápidamente establecido el paso.

Entrada traducida y adaptada del original del inglés de Calum Syers.

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